viernes, 17 de julio de 2009

Leonardo Da Vinci: La cena postrera.















COMENTARIO A LA OBRA
DE
LEONARDO DA VINCI
LA CENA POSTRERA.


Destinado a: Proyecto Hombre



VIDA Y OBRA DE LEONARDO DA VINCI[1].

Hijo del notario italiano Piero da Vinci, formado en la casa del progenitor paterno hasta 1469, fecha de inicio en viaje a Florencia acompañado del padre. Agrada visitar el taller de Andrea del Verrocchio.

En 1472, aparece inscrito en la compañía de pintores florentinos. Con el maestro Verocchio, toma conocimiento de las diferentes técnicas artísticas, realizando obras en compañía de dicho maestro.

Toma referencias para el trabajo artístico de Lorenzo di Credi, Verocchio, Pollaiolo, Botticelli. Obras como: el Retrato de Ginebra Benzi, la Virgen de Veníos, la Virgen del clavel, el San Jerónimo, la Adoración de los Magos, en Florencia ésta, encargada en 1481 por los monjes de San Donato en Scopeto, dejada sin terminar debido a cierto viaje a Milán.

Hacia el verano de 1482, Leonardo llega a Milán, por espacio de casi veinte años, realizando todo tipo de obras, desde lo pictórico a trabajos de ingeniería, obras de saneamiento y desatascados, proyectos para las poblaciones, mecanismos para las fiestas, torneos y festejos para la corte, así como la decoración de varias salas del Castello Sforzesco.

Como pintor, tras llegar a Milán, realiza la primera versión de La Virgen de las Rocas, pintada por encargo de la Cofradía Della Concezione de Milán, destacando la extremada delicadeza de los efectos atmosféricos. En esta población, realiza la obra al fresco a comentar en este trabajo referida a la cena de los apóstoles del hombre de Posición central, considerada relevante manifestación del Renacimiento.

Leonardo da Vinci es considerado de investigador en artes y ciencias, manifestaciones de diseños de inventos y obras de ingeniería, botánica, mecánica y geometría, así como en el arte pictórico: La Dama con armiño conservada en Cracovia.

En 1499 se traslada a Vaprio, hasta llegar a Venecia. Está al servicio de César Borgia como ingeniero militar, realiza varios diseños de fortificaciones y trabajos sobre topografía en Romaña.

En 1503 retorna a Florencia y realiza obras como La Gioconda, La batalla de Anghiari. Terminados estos y otros trabajos retorna a Milán permaneciendo hasta 1513, realiza obras como: Santa Ana con la Virgen, el Niño y el cordero, y otra versión de La Virgen de las Rocas.

En 1513 abandona Milán y se traslada a Roma, viviendo en la villa del Belvedere bajo protección del cardenal de Medicis. Posteriormente, se traslada a Francia, aceptando la invitación del rey Francisco I, colmándole de honores y asignándole estancia, y dándole libertad necesaria capaz de permitirle dedicarse a las investigaciones referidas al ambiente campestre y del cosmos.

Como científico, Leonardo da Vinci, impresiona por la variedad de trabajos y referencias dando idea de los intereses del artista como investigador y de ingenioso. Destacar el Códice Atlántico, trabajos de anatomía, diseño de edificios, así como trabajos de física y de la perspectiva del color, el volar de los pájaros, los caballos y los ingenios de aparatos mecánicos.

De este modo aporta o hace del arte aportación al conocimiento, siendo a través de la experiencia la manera de conocer las cosas externas, se desarrolla el conocimiento interior y crece la semilla del saber.

Con esta ideología aplicada al desarrollo del hombre, opera y da paso al diseño de aparatos mecánicos y otros artefactos, no siendo aceptados hasta siglos posteriores favorecedores del avance tecnológico y científico. Así como para el diseño de helicópteros, aparatos voladores, embarcaciones, etc. Diseña redes de alcantarillado para poblaciones, entre otras mejoras.

Todos estos diseños están orientados para mejorar y facilitar la vida al hombre y mejorar el trabajo a realizar con cada aparato mecánico (tornillos sin fin, engranajes helicoidales, rodamientos axiales, cojinetes de rodillos, etc). Diseña el aparato mecánico destinado a elevar materiales de albañilería para la edificación.

Leonardo también se orienta sobre trabajos de aerodinámica: logra inventar el molino de aire caliente. Tras la perseverancia de la observación y del diseño, Leonardo investiga el volar de las aves, llevándole al diseño de ornitópteros (aparatos voladores monoplazas), accionados mecánicamente con las piernas. Con esto logra desarrollar el invento de los inicios del helicóptero.

En diseño de poblaciones, destaca los avances para el tiempo donde emerge este artista, proyecta cierta población ordenada en dos niveles distintos, siendo el más elevado el referido a personas y en inferior para carros y cargas. Inventa o diseña el completo diseño de edificios con mecanismos como calefacciones centrales, escaleras, sistema de alcantarillado, etc.

También es de destacar las investigaciones realizadas en anatomía, y con estos diseños y trabajos realizados, los aplica para la creación de inventos mecánicos y nociones de física.

El arte pictórico en Leonardo da Vinci es variado, tanto como la variedad de artes en donde se adentra., realza el valor del conocimiento a la experiencia. Hace honores en tales obras y trabajos a lo aprendido de la obra pictórica florentina, el sistema de representación tridimensional y la valoración de la obra clásica del arte griego y romano; llegando a oponerse a ellos, imponiéndose a ellos y mostrando otro sistema de representación diferente. Ante las lecciones de lo clásico propone el conocimiento racional, vasto y de experimentación de los fenómenos del medio ambiente.

Con Leonardo se integran la ciencia y el arte, siendo complementarias sin llegar a disociarse. Tal tendencia, no ha sido valorada por los contemporáneos del artista, si bien, han sido necesarios varios siglos posteriores para observar las obras, trabajos y proyectos realizados por Leonardo da Vinci para comprender la personalidad de este maestro.

Ha sido, Leonardo da Vinci, formado en contacto al neoplatonismo, siendo la belleza lo inmaterial, no perceptible por los sentidos físicos.

Así, con cierta técnica empleada e inventada por él, consistente en hacer desvanecer la claridad y las líneas de composición de la imagen, transforma así el ambiente llevándole a la representación atmosférica. Esto es, la atmósfera posee color y transmite información no perceptible a primera vista; es necesario entrar en esa atmósfera y dejarse empapar de dicho elemento ambiental.



ENTRADA.

Se trata de la imagen pintada al fresco del convento de Santa María de la Gracia en Milán (Italia).

Esta composición ha sido realizada por Leonardo Da Vinci (1452-1519) hacia 1948. Esta obra pertenece al estilo Renacentista.

Presenta cierta variedad de geometría en la relación de las imágenes personales y elementos materiales conformadores de la obra.

El espacio de composición está acordado desde la perspectiva del observador, como si se tratase de la invitación a sentarse a la mesa. A participar como observador de la escena ahí representada.

Se observa cómo están en conversación en partes de tres en tres, a excepción de la personalidad central, en donde es el centro de la obra.

Si hago este comentario es debido a haber entrado en la escena con la invitación de la fotografía en mano y anexada a este trabajo o comentario. No he visitado el convento de Santa María de la Grazia en Milán. Hago esta entrada a merced de la imaginación propia de cómo estaría así representado.

Tal representación se enmarca en el ambiente de cierta trama. Parece ser el momento inmediato a ser revelado algo por el hombre de posición central. Así lo trata de expresar el artista.

Si tenemos en consideración tal relato y la vida del hombre de posición central, entonces podremos tomar en consideración diversos motivos ya declarados por varios escritores en las respectivas obras escritas. Ahora no trato de reiterar sobre lo ya escrito y valorado, tan sólo he optado por hacer la consideración de los valores y expresiones de cómo interpreto esta atmósfera diseñada por Leonardo da Vinci.



COMENTARIO DE LA OBRA: LA CENA POSTRERA.

Doy pie al referirme a las partes personales de la obra, estaría atento a las conversaciones en el recorrido de la mesa. Observando atentamente la posición corporal en todas las personas representadas. Viendo por la derecha de la composición cómo conversan esas tres personas ofreciendo las manos hacia la parte central a la vez de tener cierta conversación algo alterada por la variedad de expresiones observadas en todos los rostros.

El ofrecer las manos, podría dar sentido de fidelidad o bien de ofrenda, pero los rostros no están orientados hacia el centro de la representación, están conversando con los cercanos y se podría observar cierta relación o canal con cierta persona del otro extremo de la mesa, a la vez de atender a las dos personas compañeras de asiento. Está, este primer comensal, en posición sentada, de aspecto sano y con los brazos tendidos hacia el frente y manos abiertas. Podría estar transmitiendo cierta fidelidad y colaboración en cierta idea comentada.
El comensal de al lado del primero, está dirigido al primer comensal y con las manos presenta cierta confrontación con tal compañero pero ajenos de toda ofensa o toda violencia. Se trata de conversar animadamente y para ello manifiesta cierta alteración tratando de dar convencimiento de las cosas habladas por él mismo a través de los gestos.

El comensal tercero, expresa o podría estar transmitiendo cierta relajación a la conversación. Está a la conversación de los dos comensales anteriores y con las manos extendidas hacia el centro de la representación. Son también manos abiertas.

Dando paso a la representación de los comensales vestidos con ropajes con cierto colorido más llamativo y en relación más cercana a la imagen central de la escena. Son tres, y están mostrando ciertas emociones. El comensal con las manos hacia sí mismo y con el codo sobre el hombro del comensal cinco representando asombro, y el sexto comensal tras el anterior con sólo verle la cabeza.

Este comensal sexto se expresa con la mano levantando cierto dedo, se podría entender como interrogante ante algo dicho por la imagen en posición central de la escena.

La imagen en el centro, presenta cierta geometría en la forma, y en el rostro, con la mirada hacia la parte de la mesa, atento a la conversación o conversaciones más cercanas.

El comensal posterior, tiene aspecto de fémina por la delicadeza de las formas, está con la cabeza ladeada pero hacia el lado contrario al del comensal central, presentando estar atenta a la conversación del comensal décimo adelantado por la cabeza entre el comensal noveno. Este comensal noveno, se observa en sí llevar algo en la mano. Podría ser cierta bolsa. Y callado está, atento a ver cómo se va a expresar la imagen del centro, pareciese estar en intención de hablar. El comensal décimo, está conversando o podría estar exhortando a la fémina o comensal octavo, con la mano colocada sobre el hombro y la otra mano, medio a esconder, lleva la herramienta para cortar el pan. Sin ser consciente de estar señalando con dicho elemento al comensal once, en posición de defensa con las manos levantadas y las palmas hacia el frente.

Este comensal once, podría estar manifestando asombro. Así, los comensales posteriores, el cercano al once, parece estar alargando la mano para agarrar al comensal décimo pero no alcanza a realizar tal hecho por interposición del asombrado comensal once. El comensal posterior está de pie con el peso del tronco del corporal sobre los brazos apoyados sobre la mesa.

Tras esta breve descripción referida al planteamiento de la escena, pasaré a adentrarme algo más en la trama escénica representada.

Se establece en toda la escena la representación de cierta idea planteada por el artista. Sería propio tratar de indagar desde el todo y las partes hasta dar paso a conocer la idea representada. Para ello, trataré de ser como el invitado a la cena y observa todo lo acontecido.

Así, me presento ante la imagen escénica, me presento y vengo a observarles en el completo escenario representado.

Les observo con detenimiento, trato de imaginar las cosas dichas a través de los gestos. Considerando los gestos como la marca o señal del rastro hablado. Observo a los comensales de la derecha; pero antes, he de aclarar la posibilidad de estar lo representado en la pared como si del reflejo del espejo se tratare. Así, lo anterior a la derecha, pasa ahora a ser la parte contraria. Y veo los rostros contrarios a como estaban antes. Y la señalización, la inicio desde el lado contrario a la derecha tal y como era al observarlo como es mostrado en la pared de Santa María de la Gracia en Milán (Italia).

Podría interpretarse la escena como si la persona en posición central haya dicho algo, por estar ahora en silencio, sin expresar otra cosa como cansancio en la mirada. Tiene las manos estiradas sobre la mesa y con las palmas abiertas hacia arriba en señal de ofrecer o invitar a la mesa, (podría ser así interpretado). No hay relación por parte de la imagen central hacia las otras personas, salvo la aparente relación de tacto con la mano de la comensal femenina. Ante la apariencia física de la separación geométrica del tronco corporal, está la cercanía de las manos.

El comensal de aspecto femenino, se observa cómo recibe la charla del comensal con la cabeza avanzada entre ésta y el comensal de la bolsa en la mano. El comensal, parece mostrar cierta alteración emocional, o tensión de carácter o con la intención de exhortar a la fémina de la imagen por algo hecho por ella o dicho, similar a estar reprendiéndola por ello. La mano sobre el hombro de ella, con el dedo índice levantado y señalando o haciendo la indicación de la exhortación a transmitir. El comensal de aspecto femenino está cabizbajo sin responder a la incentivación del comensal de la herramienta de cortar. Este comensal parece esconder dicha herramienta tras de sí, pero es visto por otros comensales y en silencio están.

El comensal de la bolsa, apenas se le ve el rostro o la expresión manifestada, pero está con el corporal echado sobre la mesa para permitir al comensal anterior conversar con la fémina. Este comensal de la bolsa en la mano, parece estar atento a la gesta de tras de sí. Sirve de pared entre lo acontecido tras de sí y lo de delante. No ve la herramienta de cortar, pero atiende a la conversación del comensal con la fémina. Esto es, sabe de la conversación, pero desconoce las intenciones del comensal.

Mientras, los tres comensales anteriores al comensal de la bolsa, están sorprendidos o podrían transmitir tal cosa. Saben por lo visto, pero no se sabe si conocen la conversación. El comensal de las manos levantadas, está en modo de defensa, mostrando las manos vacías como inocente por algo sospechado. El comensal inmediato, tiene la mano derecha (señalo así, con el volteo de la imagen al completo de manera horizontal, ver anexo 2) alargándola con la intención aparente de agarrar posiblemente al comensal de la herramienta de corte.

El otro comensal, atiende inmóvil, pero en posición de estar en relación con el otro comensal del extremo de la mesa.[2] Pero el torso lo tiene apoyado sobre la mesa y en expresión de tratar de iniciar la conversación. Pero permanece en silencio.

En el extremo contrario, está el comensal con las manos extendidas en señal posible de ofrecer algo, pero entrados en contexto, podría estar expresando la coherencia o la razón sobre los correspondientes razonamientos considerados en la conversación.

No trata de imponer la versión propia, más bien podrían tratar de dar solvencia a cierta interrogante manifiesta en la escena con el comensal compañero.

Este comensal compañero, ofrece también las manos, orientándolas hacia sí, se podría esto entender como dando apoyo o reforzando las propias opiniones de la conversación mantenida.

Dan cierta importancia a algo en concreto. El artista da a la escena sentido, trata de representar cierta idea. Algo importante, por la variedad de escenas de personas conversando entre sí. A primera vista, parecería como si algo les ha sobresaltado, por la variedad de escenas dentro de la representación y la manifestación a través de las expresiones de asombro y alboroto.

Está el comensal, de aspecto más joven, con las manos extendidas hacia el centro de la representación, a modo de señalar la invitación a tener silencio, podría dar paso a empezar a hablar la persona del centro.

No se trata de palabras sostenidas en la verbalizad, son palabras sostenidas en la forma de las expresiones del gesto. Tales informaciones se transmiten en conformidad a la expresión de ideas sostenidas desde el interior hacia lo externo. Estas expresiones nos dan testimonio fiable de la intención del artista por transmitir la idea.

Partimos del caos, el desorden de valores y expresiones, a medida vamos observando cada escena de la representación, vamos dando orden al referido mapa representado.

Este mapa nos llevará a dónde el artista nos señala a través de las formas expresas y de los contenidos manifiestos. Éstas son las pistas. A través de ellas, nos llevan a conocer la pista posterior.

Paso a paso, vamos indagando en el posible secreto encerrado en esta representación gráfica.

Si bien, antes ya comenté sobre esa imagen de aspecto joven extendiendo las manos hacia el centro para hacer mención de exhortación al silencio a los otros dos comensales. Siendo el más joven, trata de calmar a los mayores de la conversación ¿cómo es esto?

El paso posterior, en donde se representan a tres personas más cercanas a la imagen central. En donde la imagen del medio, extiende los brazos estableciendo otra pared entre la imagen central y el resto de personajes. Este extender los brazos, ponen de manifiesto la expresión de asombro, de dirigirse a la persona del centro tratando de exhortarle a través del gesto a hablar. La persona del centro espera a estar todos en silencio para iniciar la conversación. Mientras, se podría entender la imagen del comensal anterior al de las manos extendidas, y cómo está en pie, con las manos llevadas para sí, tratando de recibir cierta solvencia a la interrogante planteada.

El otro comensal, el de la mano en alza con el dedo extendido, establece la mayor cercanía hacia la persona central.

Todos los personajes interpretan cierta manifestación, cierta expresión referida a cómo responder ante la posible interrogante planteada. Establecen valores y relaciones de importancia en toda la trama de la escena. Está la inocencia, la tolerancia, la exaltación o sorpresa, la perseverancia en la posición fija sobre la mesa, la expectación, la exhortación, el arrepentimiento. Todas ellas, establecidas en los diferentes aspectos representados por los personajes.

Pero, estamos sin saber la interrogante inicial. Esa interrogante planteada y originaria del caos de emociones representado.

Para ello, sería propio dar sentido a la escena, se trata de la cena. La celebración de este acontecimiento. Se podría observar con detalle si las manos de la imagen central y del comensal de aspecto femenino están tocándose, así: ¿cómo se están tocando?. Si damos la posibilidad de estar tocándose estas manos, podría representarse la celebración de cierto compromiso. Si tratamos de conocer el significado de las personas representadas, podría ser la vida y el morir. Ese compromiso de vida a participar en ella. Esa participación en la vida conlleva variedad de experiencias. Pero la experiencia final, es la del final. Y la persona del centro, se considera ejemplo de esa experiencia en base a la representación considerada.

Pero el comensal de aspecto femenino de al lado ¿representa algo? Si bien, está con la cabeza de lado, asintiendo cabizbaja ante la reprimenda del comensal de al lado. Soporta el peso de la mano, como la presión ejercida ante la escena concreta a estar siendo sometida. El comensal de la bolsa, es testigo como ya dije más arriba, de las cosas habladas por el comensal de la herramienta de corte escondida. El artista plasma, en la representación, cierta sospecha a hacer pensar sobre algo no claro, a no ser percibido por otras personas. Tan sólo son testigos de ello los comensales cercanos a la imagen de las manos levantadas. Estos saben sobre lo visto, pero no conocen lo referido a la conversación. Pero el comensal de la bolsa, conoce la conversación sin saber la acción física del comensal.

Estos comensales, atienden a la mano alargada, con la posible intención de agarrar las ropas del comensal en acción de reprender a la fémina. O eso, o bien, podría dar señal a llamar la atención sobre algo. Pero si, así se interpreta, ¿cómo está el otro comensal con las manos en alto? El tener las manos en alto, denota, o transmite la idea de inocencia, pero de saber las cosas acontecidas. Tiene aspecto de mayor, de estar consigo el saber de ser precavido y mantener la distancia a evitar contacto con la herramienta de corte. No lo evita, pero se dispone a protegerse de ello.

Todos están hablando ¿hay necesidad de cortar alimentos? Además, en esa posición ¡¡¿incómodo es de partir alimentos con tal herramienta?!! Entonces, ¿tiene otra intención al llevar tal herramienta de corte en la mano? En la representación no se aprecia si está manchado o no. Por tanto no se podría dar con concreción la intención del artista al representar dicho elemento.

Pero llaman la atención las personas del otro extremo, donde el joven les reclama la atención para el silencio. La imagen o personaje central va a comenzar a hablar.

Las cosas a conversar no son entendidas, salvo por los gestos. Hay excitación, transmiten actividad dinámica sobre el compromiso de comprender las sospechas del artista plasmadas en la representación de la escena. ¿Es esto, Leonardo, algo importante? ¿Eso tratas de transmitir? Sabe, entonces, el artista la personalidad encargada de llevar a cabo cierta intervención no conocida por todos, pero en base a las investigaciones realizadas por Leonardo da Vinci, parece dar a conocer la pista o las pistas para llevarnos a hacer salir la solvencia a la interrogante a plantear por dicho artista renacentista.

Esta representación trata de cierto tema de importancia, trata de sacar al conocimiento del observador, invitado a la mesa, a conocer, desde los trazos conformadores de esta obra pictórica, el secreto escondido. Este secreto está ahí, mostrándose. Está en el ambiente de la representación.

Si bien, podría ésta ser la interrogante expresada en la representación. Entonces, cabría señalar la posible: TRAICIÓN AL HOMBRE DE POSICIÓN CENTRAL. Cabría responder la posible escena de error a cómo los escritos nos han estado informando sobre la personalidad traidora en relación al hombre ecónomo. No siendo éste, sino otra persona o personas encargadas de llevar dicho plan. Se trata, entonces, de hacer emerger la personalidad o personalidades encargadas de llevar a cabo dicha traición.
Interrogaríamos al artista, siendo Leonardo da Vinci, ¿tratas de transmitirnos algo con esta obra? Esto es obvio, en afirmativo. Ahora cabe conocer la cosa a ser transmitida. ¿Es acaso otra persona, distinta al ecónomo, la traidora?

Si bien, esta podría ser la interrogante inicial. Dando la posibilidad de inocencia al hasta ahora considerado el hombre con la bolsa en mano, como el ecónomo, siendo por el precio de 30 monedas de plata, el motivo de la traición del hombre de posición central en donde se detalla de libros y textos leídos.

Bajo esta representación, al ver al hombre de la bolsa en la mano, bien podría ser la bolsa del dinero. Entonces, no lleva herramienta de corte. Si nos disponemos en la posición de los comensales en confrontación, podríamos ver al de la bolsa como si de la espalda de éste saliera esa herramienta cortante. Eso cabría señalar el posible mal entendido ocasionado por la perspectiva no apropiada.

Entonces, ¿es acaso la persona traidora, la de la herramienta cortante en mano?

¿Cómo decir con plena convicción tal cosa? Si bien, Leonardo da Vinci así lo plasma en la representación, en el convento de Santa María de la Gracia de Milán. Así lo representó en varios años de trabajo, tiempo ya para pensar en la escena a manifestar entre los años 1495 y 1498. Tiempo para dar forma y contenido a esta obra.

Hay varias partes en la escena global. Escenas más breves, como complemento de la general. Son en los detalles en donde se observan las cosas, son las partes la cosa a conformar el todo. La técnica empleada eso representa, las partes son independientes entre sí pero tienen relación con las demás.

Si tomamos atención a la línea de los ojos en orientación horizontal, podemos observar la fiel línea reflejada y de relación directa con los ojos de las personas: central y extremos. Mientras, la parte de donde está el comensal con la bolsa, la fémina y el otro hombre con la herramienta cortante, bajan en sentido vertical de la línea horizontal de referencia. Están en otro nivel de conversación, mientras al otro lado de la imagen central, tras el comensal con los brazos extendidos está otro por encima de la línea de referencia. Pero manifiesta lejanía con respecto a la persona central de la escena general.

Entonces, ya tenemos la incógnita: LA TRAICIÓN. Pero no sabemos la persona o personas encargadas de tal plan.

Para responder a tal interrogante, habría por determinar de dónde aparece tal incógnita. Siendo en el detalle en torno a la fémina representada y sentada al lado del comensal principal.

El comensal de aspecto femenino le vemos en posición cabizbaja, como antes señalé, soportando el peso de la mano de otro comensal con cierta herramienta para cortar en la otra mano. Testigo de la conversación es el comensal de la bolsa. Al oír lo hablado, se convierte en cómplice. Al ser cómplice se podrá convertir en posible conspirador o en posible informador a favor de la persona exhortada o reprendida. Si bien, al llevar la bolsa, se le relaciona con la bolsa del dinero, y el ecónomo es el encargado de tal responsabilidad. Por tanto, tenemos ya identificado a este hombre.

Ahora, la fémina, o con aspecto de fémina, tiene el rostro caído, mirando no se sabe bien dónde. Soporta la presión de la mano, y posible reprimenda del comensal ya citado. Si bien, hay cierta confianza, al posar la mano sobre la fémina. Se comprendería cierta relación cercana.

Pero, ¿cómo es la reprimenda?¿es, en verdad, reprimenda?

Y la distancia, la separación entre la persona central y la fémina, ¿es del momento o es adrede? Si bien, la persona con la herramienta de corte en la mano está en posición de abalanzarse sobre la persona central. Como llevar a cabo la intención de herir. Se podría ver en más detalle la activación corporal, como la inclinación de toda esa personalidad amarrada al hombro del comensal de aspecto femenino en posición de alejar la amenaza del compañero de mesa más centrado.

Pero es tan sólo la posición corporal, si bien, Leonardo da Vinci, con esa técnica inventada por él, en donde es preciso formar parte del ambiente o la atmósfera ambiental en donde está representada la acción, se precisa entrar en la escena.

Bajo este ambiente de tensión, trato de estar atento a los rostros de las tres personas donde el comensal de aspecto femenino, el de la bolsa y el de la herramienta cortante están. Si bien, no hay expresión de asombro por parte de la revelación dada. (En caso de entender la escena como el instante posterior a dicha revelación general). Al menos, no se aprecia en fotografía. Si bien, es cierta la posible mirada de la persona cabizbaja de aspecto femenino con talante de recibir la amonestación por algo de parte del comensal cercano al de la bolsa en mano.

Existe como cierta cercanía entre estos tres comensales, siendo el de la bolsa, estar algo apartado de los otros dos. La disposición de estar el de la bolsa entre los dos comensales más cercanos señala distancia, pero al tener la mano sobre el hombro de ella señala confianza hacia ella, o entre los dos. Si bien, a esa mesa todos son considerados por la misma condición, pero les hay a diferentes niveles con respecto a la posición de referencia de la vista de la persona central.

No es, entonces, la diferencia ésta de aspecto; sino más bien, lo es de cercanía a la mirada de referencia. Tal diferencia es debida a las diferencias personales existentes, no está a la misma disposición debido a la falta de atención por parte de varios comensales a no estar atentos a la mirada de referencia de los demás comensales. Otros hay estar hablando y conversando entre sí, pero están a la misma línea de referencia. Por contraposición, los tres comensales están en tres diferentes grados de línea.

La persona de la bolsa en la mano, está a cierta línea más inferior, desde donde entiende la conversación mantenida entre los otros dos. Se le ve apartado forzosamente por el motivo de estar el otro sobre ese espacio para hablarle a ella.

Ella sólo tiene la cabeza baja, inclinada hacia el comensal pero mirando no se sabe bien a dónde. Manifiesta dejadez, tristeza, cansancio y de asentir.

Ahora, la persona con la herramienta de corte en mano, está en disposición enérgica de hablar, si bien se acerca al oído de ella, a modo de contar algo para no ser sabido por más personas. Pero está el otro, con la bolsa en la mano, siendo el oyente de dicha conversación. Pero el comensal con las herramienta cortante en la mano está invadiendo el espacio del compañero; si bien, esto se habría solventado si el artista en la laboriosidad de realizar este trabajo pictórico, les haya pintado sentados los dos. Pero les sentó entre medias a otro, con la bolsa de la mano.

Podría ser la intención de separar la relación, o bien, la posibilidad de hacer entender esa relación con el intermediario del dinero. ¿Sería la simbología manifiesta?. La relación o confianza entre la persona de aspecto femenino y el de la herramienta de corte era por mediación de lo económico, en caso de ser la bolsa del dinero.

Si bien, la relación de esa fémina con el comensal del centro de la representación, no se sabe el tipo de relación. Se ve cierta cercanía aparente entre las manos.

Las diferencias están hechas. No era la misma relación entre los comensales, pero era así aceptado y tolerado, salvo por cierta persona. Esto podría así ser entendido ¿cierto? Entonces, ¿cómo se atreve a traicionar al comensal? Si bien, sólo aparece ese comensal exhortando a la fémina. Podría estar pidiendo explicaciones por algo concreto.

Pero esta concreción, no se basa en la representación, salvo por la posición y disposición de los comensales. Ella no responde, permanece en silencio ante la intromisión de la persona con la herramienta de corte.

Este comensal, está reprendiendo, y se podría percibir cierto enojo. Observa la mano de ella cercana a la del comensal del centro de la representación pictórica. Y él, para estar con ella, ha de pasar por el comensal de la bolsa de dinero. Eso podría ser le motivo de la exhortación. Para hablar con esa persona, ha de atravesar o invadir el espacio del comensal de la bolsa de dinero en la mano. No es ya relación de semejanza, hay interés material en esa relación.

Pero eso, es consentido, ¿será por la necesidad de tener esa relación?. O bien, ¿será por estar disconforme en tener ese tipo de relación?. Ella no dice nada, no le responde. Con esto se podría entender algo como: Siempre ha sido así esta relación entre los dos ¿cambiarlo ahora?

Palabras escogidas por este comentarista algo frías, pero posibles para la manera de ver la escena y las distintas expresiones corporales.

Tales palabras, imagino serán impactantes para este tipo de escenas, en donde los sentimientos, las emociones y otros valores de talante de limpieza personal son poco apropiadas.

Esto, hace tener celos, envidia. El motivo de desavenencias es la relación entre personas. El esperar a ser similares o cercanas sin intermediarios en las relaciones entre personas.

Pero en esta visión interpretada así, en donde el artista ha insertado entre medias de dos personas el motivo de diferencia en las relaciones entre dos personas con respecto a otra. La primera no paga dinero, la otra está entre medias la bolsa de dinero.

Ahora se comprende, entonces, el motivo origen de la traición a ese hombre de posición central: los celos. El poder estar con el género femenino sin ofrecer nada, tan sólo con manifestarse-expresarse tal y cómo es.

Si bien, esta es lección para transmitir, en donde entre las relaciones entre personas se da importancia a ciertas cosas por encima de otras. Es siendo, es decir, lograr estar en disposición de sí mismo, de este modo es como se logra ser en sí mismo/a.

Para lograr este proceso, no basta con abandonar lo material representado en esta escena concreta en el dinero, sino en ordenar los pensamientos, clasificándolos hasta regir sobre ellos de manera ordenada y coherente en base a ciertos principios éticos y morales considerados.

Ese hombre sentado en la posición central se mostraba transparente y sin adornos, veía las cosas tal cómo eran. Pero otras personas no miraban tal y como ese hombre sentado en posición central lo hacía. Consideraba la parte de tomar ventaja de las relaciones, de poder obtener algo a cambio de otra cosa. Hacían mercado con el corporal, siendo considerado como el templo en donde descansaba o hacía morada la parte de la divinidad encarnada en cada persona.

En esa semilla depositada al nacer y para hacerla germinar basta con abonarla con deseos de polaridad ascendente, evitando la materialidad de las formas, con carácter abstracto y de realidad trascendente.

En este proceso de desarrollo personal, se lograría alcanzar la vivencia de cada comensal, desarrollando la empatía y participando de esa celebración.

En tal estado, se lograría alcanzar otro grado de existencia con diferencias y semejanzas a este concreto.

No se trata, entonces, de decir la persona concreta y condenarla por la traición a otra persona. Sino más bien de erradicar con el motivo, en este caso los celos, por cómo se estableció la posible conspiración y traición al hombre de posición central.

Evité en decir nombres, por optar a cambio en denominar por valores, disposiciones y sentimientos transmitidos en base a la apariencia de cierta representación pictográfica realizada en manos de cierto artista del Renacimiento.

Así, como renacer (en base a renacimiento) se ensalza la imagen tratada con la pretensión de dar otra perspectiva desde la observación atenta de todos los comensales y atreverme a entrar en dicha sala y participar del ambiente existente. Tal ambiente, o atmósfera, me envolvió llegando no a oír las conversaciones, ni comer de tales alimentos, sino de percibir a través del colorido, la armonía de las formas, la geometría en los trazos y el asombro de las expresiones, la posible intención de varios de los personajes allí representados.

Si acaso, cabría considerar los elementos de sobre la mesa, compartidos para todos sin distinciones de género, ni raza, ni condición social. Todas estas personas representadas comparten la misma mesa. Si bien, el artista los sentó en determinado sitio bajo el criterio personal, cosa esta posible de considerar en posteriores comentarios a éste realizado.

Así, también, podría considerarse el ropaje y saber el sentido de estar otros en pie o bien sentados. Esto serviría como manera de realizar la escenificación sobre escenario de estas escenas por separado y llegar así a comprender el significado de toda la representación.

Leonardo da Vinci trató de transmitir cierto secreto en la obra, podría tratarse de la conspiración existente contra cierta persona, o bien la manera de aliviar a cierta persona de la carga inocente llevada por siglos como el personaje traidor, o bien para sacar en claro referente a esa cena no como la final de las cenas; sino más bien como la postrera, la cena encargada de cerrar cierto pacto o reconciliación entre dos partes. Tal pacto representado en el acercamiento de las manos entre el comensal del centro y el comensal con semejanza femenina del inmediato lado.

Son varias las incógnitas posibles de investigar, así Leonardo da Vinci lo representó, con la armonía de los trazos y las variedad de las expresiones.

Al fondo, se ve cierto escenario campestre, tras las ventanas. Si bien, el artista seleccionó tal fondo en referencia a algo sólo por él mismo considerado.

Pero en toda la representación comentada, bastaría con decir las palabras referidas a la cena para en ese instante observar el asombro considerado. Sin tratar de atemorizar, sino de asombrar con el deleite de oír la voz de los comensales.

Ante tal ambiente de agitación, estarían sin oírse las voces de los comensales central y el de apariencia femenina. Sin necesidad de hacer salir de sí más voz salvo la de las expresiones del aspecto. No han mostrado actividad de moverse ni de apartarse, tan sólo han mostrado el semblante de estar atentos a las disertaciones de los demás comensales.

Así les he visto, así se lo transmito, al ser invitado a esa celebración entre personas diferentes pero con semejanzas entre sí. Tales características varían en el sitio o asiento en donde el artista ha representado cada acción y disposición.

Esta ha sido la experiencia vivida desde mi perspectiva, sentado y de pie, pero dentro de ese ambiente atmosférico tan propio en Leonardo da Vinci. He considerado apropiado en transmitirles tales ideas, en base a dar cierta firmeza a ese ambiente tan diseminado y con variedad de escenas y vivencias. Cada personaje representa la vivencia en sí mismo de vivir la vida como si de celebración se tratase. Ahora, es el momento de salir de esa escena y viajar a otra diferente.

Ya es momento de dar paso a otro género, a otra condición social, a otra raza, a otra perspectiva desde donde poder contemplar las escenas de este tiempo para dar paso a las de otro tiempo posterior.

Es en este momento en donde este escribiente termina este comentario referido a la celebración de cierto acontecimiento de aparente carácter privado.

Agradecido a las personas lectoras y portadoras de ese proceso de enseñanza-aprendizaje.

[1] [CD-Rom]Enciclopedia©Micronet S.A. 1995-2004

[2] La línea de los ojos, establece las distancias en las posiciones verticales y de relación en la imagen tomando como referencia la imagen central y trazando en horizontal la línea de referencia.